Seis trimestres bajando ¿cómo subimos?

¿Qué está pasando y hacia dónde va la economía? Ecuador atraviesa una etapa dura, y al parecer larga. Los negocios no ven despegar sus ventas. Y en las familias, aún no se prevén mejoras en el futuro.


Se sabía que el ajuste tendría costos. El gradualismo de las medidas se evidencia en el letargo de la economía. El dolor se extiende.


La economía va cada vez más lenta. En el primer trimestre del 2019, tuvo un crecimiento anual de apenas 0.6%. Insignificante. Es el sexto trimestre consecutivo que la economía reduce su ritmo, lo que equivale a todo el periodo del Gobierno actual en desaceleración. Y aún no se toca piso.


Pero esas cifras son del primer trimestre, y ya estamos por el tercero. Es más interesante saber de la situación actual. Una buena aproximación sobre lo que pasó en el segundo trimestre y en lo que resta del año es la facturación de los negocios.


La información del Servicio de Rentas Internas nos permite ver la evolución de la facturación en periodos más recientes.


Según los datos a mayo, las ventas crecieron apenas 1.2% en relación al mismo periodo del año anterior. Y aunque algunos sectores importantes como el comercio luchan por no caer (creció o.9%), hay otros que muestran contracciones. El sector manufacturero, segundo con mayor participación en la facturación nacional, decreció 4% interanual. La construcción cayó otro 2.9%. Mientras que las actividades profesionales perdieron 1.6% en ventas. En total, unos 7 sectores de la economía ya están experimentando contracción.




Fuente: Banco Central del Ecuador y Servicio de Rentar Internas.


Este comportamiento de las ventas permite inferir que la producción (PIB) del segundo trimestre habría sido inferior a la del primero, acercándonos a un nuevo periodo de recesión para la segunda mitad del año.


Naturalmente, todo esto se refleja en la falta de trabajo. El empleo inadecuado alcanzó su máximo histórico en la medición de junio. Más de la mitad (57%) de las personas con necesidad y ganas de trabajar no tienen un empleo fijo de calidad. De hecho, es la peor cifra registrada en los últimos 12 años. Solamente un poco más de la tercera parte de la población tiene un trabajo de calidad. Lo que se ha traducido en menor poder adquisitivo y aumento de los índices de pobreza.


Todo esto genera que la población en general se sienta insegura sobre su futuro. El consumo se sigue conteniendo, las ventas bajan y la economía se estanca. Esto lo indica el Índice de Confianza al Consumidor.


Pese a todo, la preocupación de las autoridades es tener recursos para el Estado. Por eso allanan el camino para subir impuestos, se rehúsan a eliminar aranceles y mantienen los empleados estatales. Se profundizarán las caídas.


¿Cómo subimos? Restableciendo la producción. Bajando los costos productivos eliminando aranceles e impuestos nocivos como el ISD. Reduciendo el costo de vida y aumentando el poder adquisitivo. Liberando el comercio. Eliminando la precariedad laboral del desempleo y la informalidad con contratos flexibles. En fin, priorizando el bienestar de los individuos antes que el del Estado.


Ojalá lo entendamos. Ojalá se haga.



Artículo originalmente publicado en Primicias.

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