• Pablo Arosemena Marriott

Ecuador 4.0: avanzamos o marchamos

Llegué a Silicon Valley luego de un largo vuelo. Necesitaba un café. De casualidad me encontré con Café X. Una cafetería en la que el café no es preparado por empleados, al menos, humanos. Ordenas desde una tablet y un ágil brazo robotizado se convierte en tu barista.


Con energías recargadas ingresé al evento: la convención anual de la red Young Global Leaders del Foro Económico Mundial. Durante tres días, 650 personas de 90 países tuvimos la oportunidad de hablar con expertos y conocer las últimas tendencias de la cuarta revolución industrial (4RI).


Luego de las revoluciones de la máquina de vapor, electricidad y computación, 4RI se refiere a las grandes transformaciones que estamos viviendo sobre las nuevas formas de producir. 4RI representa los cambios exponenciales en la forma en que vivimos, trabajamos y nos relacionamos debido a la adopción de internet de las cosas, realidad mixta, inteligencia artificial, computación cuántica, machine learning, blockchain, criptomonedas, y profundas redes neuronales, entre otras tecnologías, que están fusionando el mundo físico y digital.


La 4RI no es solo tecnología aplicada a negocios. Según se habló en el Foro, la data con capacidad de almacenamiento computacional masivo y poderes cognitivos, transformarán la manufactura, comercio, servicios, agricultura, salud, educación y la sociedad.


Sin embargo, hoy el mayor problema son las leyes anticuadas, mal armadas para lidiar con problemas contemporáneos. Al profesor Klaus Schwab, emprendedor intelectual, octogenario, icónico fundador del Foro e impulsor del concepto de la 4RI, le preocupa que “los tomadores de decisiones muy a menudo están atrapados en pensamiento tradicional, lineal, o muy absorbidos por preocupaciones inmediatas para pensar estratégicamente sobre las fuerzas de disrupción e innovación que dan forma a nuestro futuro”.


Luego de aprender de los emprendedores de Singularity University, Apple, Twitter, Salesforce, Sillicon Valey Bank, entre otros, creo que Ecuador tiene la oportunidad de ponerse al día. Avanzar requiere tres elementos: liderazgo, ideas, unión.


Liderazgo público y privado. Del tipo de liderazgo que agarra el volante en la tormenta, y no pone el país en piloto automático. Implica correr riesgos. Definir objetivos ambiciosos, una estrategia de largo plazo y un plan de acción.


Ideas modernas que se concreten en regulación innovadora. Dos ejemplos: tenemos un código laboral del pasado que no nos prepara para el futuro. Regulación financiera que carece de visión para dar espacio a nuevas plataformas de financiamiento que generen oportunidades, emprendimiento y empleo.


Unión en la sociedad civil. Quejarse no es una estrategia. Que el fuerte apoye al débil. La competencia no está entre regiones de nuestro país, sino afuera.


Ser el primer guayaquileño en formar parte de la red del Foro genera un compromiso personal para abrir paso a más ecuatorianos y desarrollar nuevos liderazgos. Por eso, desde la Cámara de Comercio de Guayaquil y Federación Nacional de Cámaras estamos organizando misiones a Silicon Valley y eventos relacionados con una nueva visión de país.


Volviendo a aquel café. Luego de servirlo, el robot se despidió agitando graciosamente su mano metálica, simulando un adiós. Me quedó claro: avanzamos o marchamos.



Artículo publicado originalmente en El Universo.

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